5 motivos más frecuentes de avería en instalaciones eléctricas 

20.08.2025

Las instalaciones eléctricas, tanto en viviendas como en oficinas, trabajan a diario a plena carga. Con el tiempo, el desgaste, los malos hábitos de uso o un diseño inicial insuficiente pueden provocar averías que van desde cortes de luz hasta riesgos más serios para la seguridad.

Estos son los 5 motivos más habituales de fallo y cómo se puede intervenir para resolverlos de raíz:

 1. Sobrecarga de los circuitos

Cuando demasiados aparatos eléctricos funcionan a la vez en un mismo circuito —como horno, lavavajillas y microondas en la cocina—, la instalación puede no estar preparada para soportar tanta demanda. Esto provoca un calentamiento excesivo de los cables y conexiones.

En condiciones normales, los interruptores magnetotérmicos del cuadro eléctrico cortan la corriente si detectan una sobrecarga. Sin embargo, con el tiempo estos dispositivos pueden fallar:

  • porque han perdido sensibilidad por envejecimiento,

  • porque están mal dimensionados,

  • o porque la instalación fue pensada para un consumo menor al actual.

Si no actúan correctamente, el circuito sigue recibiendo más carga de la que soporta, aumentando el riesgo de incendio o de avería de los aparatos conectados.

Cómo se interviene: se revisa el cuadro eléctrico, se mide la capacidad real de los circuitos y se redistribuyen las cargas. Cuando es necesario, se sustituyen los magnetotérmicos y se refuerza el cableado para que la instalación pueda trabajar con seguridad.

2. Contactos sueltos o enchufes deteriorados

Con el uso diario, los enchufes, interruptores y regletas van perdiendo firmeza. Los tornillos que sujetan los cables se aflojan, las patillas metálicas se desgastan, o el plástico se agrieta. El resultado son contactos flojos que provocan:

  • cortes de luz intermitentes,

  • chispas al enchufar o desenchufar,

  • o incluso pequeños arcos eléctricos invisibles que degradan el material y pueden generar calor o incendio.

En oficinas y viviendas antiguas, este problema es muy habitual, sobre todo en zonas con mucho uso como la cocina, el salón o los enchufes de regletas.

Cómo se interviene: se localizan los puntos con falsos contactos, se sustituyen los mecanismos dañados y se comprueban todas las conexiones internas. Además, se refuerzan los puntos sensibles con terminales adecuados y se garantiza un contacto firme y duradero.

3. Cables envejecidos o dañados

El aislamiento de los cables eléctricos no es eterno. Con los años puede resecarse, agrietarse o desprenderse. A veces también aparece humedad en las canalizaciones, o incluso roedores que muerden los conductores.

Cuando esto ocurre:

  • los cables pierden su protección,

  • se producen cortocircuitos al tocarse entre sí o con otras partes metálicas,

  • aparecen chispas o "olores raros",

  • o directamente dejan de funcionar zonas de la casa.

Este problema es especialmente común en instalaciones con más de 30 años o en reformas antiguas donde no se renovó el cableado.

Cómo se interviene: se inspecciona el estado del cableado (con cámaras o detectores), se sustituyen los tramos deteriorados y se renueva el aislamiento. En muchos casos conviene rehacer tramos completos con cableado nuevo, cumpliendo la normativa vigente y garantizando durabilidad y seguridad.

4. Aparatos eléctricos defectuosos

No todas las averías se deben a la instalación. A veces el origen está en un electrodoméstico o equipo que falla internamente:

  • provoca fugas de corriente,

  • hace saltar el diferencial sin motivo aparente,

  • o provoca bajadas de tensión repentinas que afectan a toda la red doméstica.

Un aparato defectuoso puede confundir incluso a usuarios experimentados, porque el resto de la instalación parece correcta. Pero basta con un solo equipo en mal estado para causar fallos en toda la casa o la oficina.

Cómo se interviene: se desconectan los aparatos sospechosos, se hacen pruebas de aislamiento y se identifica el equipo que está provocando la avería. Una vez aislado, se comprueba que la red general funciona bien y se protege el resto de aparatos.

5. Problemas con la puesta a tierra

La toma de tierra es un elemento de seguridad fundamental. Permite que, si hay una fuga de corriente o una derivación, la electricidad "escape" de forma segura al terreno y no a través de una persona o un equipo.

Cuando la puesta a tierra está mal conectada, oxidada o simplemente no existe:

  • no hay protección frente a descargas,

  • los diferenciales pueden no saltar,

  • y los electrodomésticos pueden recibir pequeñas descargas o sufrir daños internos.

Esto es especialmente crítico en oficinas con ordenadores, servidores o equipos sensibles.

Cómo se interviene: se mide la resistencia de la puesta a tierra con equipos específicos. Si no cumple los valores adecuados, se renueva el sistema: se cambian las picas de tierra, se revisan las conexiones y se asegura una continuidad perfecta entre todos los elementos metálicos de la instalación y el sistema de tierra.


Muchas averías eléctricas parecen simples cortes de luz, pero suelen esconder problemas de seguridad que conviene resolver de raíz.

Las averías eléctricas no son sólo una molestia: muchas veces son señales de que la instalación necesita una revisión a fondo. Detectar el problema a tiempo permite evitar daños mayores y recuperar la seguridad y el confort en la vivienda o en la oficina.

Un diagnóstico profesional permite identificar la causa exacta y aplicar una solución a medida para que la instalación vuelva a funcionar como debe.

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